Una de fútbol y sus hinchadas.

La tahona

El Fútbol, un popular deporte con orígenes ingleses, y de gran calado a nivel mundial.
No, no vamos a hablar de sus reglas, ni de si me gusta más o menos este deporte. Vamos a tratar de exponer algunas "paradójicas cuestiones" que giran en torno a él.

Vamos a intentar analizar algunas actitudes de sus hinchadas. Las hinchadas del fútbol tienen un carácter muy especial que las distingue de otros deportes, se dividen en gradas y hasta en sensibilidades ideológicas diferentes.
Dentro de la hinchada de un mismo club pueden confluir secciones tan distantes ideológicamente que se definen ultraderecha y ultraizquierda, como ejemplo las Brigadas Ultra Violetas y Fossa Garrafoni en el Valladolid.
Es curioso ver a hinchadas tan radicales y opuestas bajo una misma bandera y con un fin común, en este caso, que gane el Valladolid. Luego no se como lo celebrarán... si con champán o con una ensalada de mamporros de esas que hacen gala, entre rivales y con las fuerzas del orden público.
Me pregunto si, cuando suceden estas situaciones de hinchas pegándose con una afición rival, estos hinchas de un mismo equipo, pero de ideologías radicalmente opuestas, se ponen de acuerdo
por un día para unir fuerzas y "tanganear" a los del equipo rival. Qué alguien me lo explique, este dato lo desconozco.

Podemos ver, en las pancartas de sus gradas,
estupideces del tipo "hasta la muerte", o burdas tonterías de honor "patrio" por los colores de un club.
A veces creo que éstos del "moriremos contigo" están reivindicando una forma de matrimonio colectiva, o una guerra de los suyos en el campo a fuerza de balonazos, no sé.
Eslóganes que rozan la mística, más propios de una religión que de un deporte.
Entre otros lemas y banderas, que poco o nada tienen que ver con el fútbol, es curioso ver imágenes del Ché en sus gradas; si el Ché levantase la cabeza y viese a estos energúmenos del fútbol con su imagen por bandera, animando a un club de multimillonarios, estoy seguro que pensaría "para mí que éstos no han entendido ni "j" de mi lucha". Pero en fín, como somos de izquierdas, pues la imagen del Ché nos queda bonita, con su boina y la melenita al viento, eso sí, nuestro look de melenita nada, tiene que ser skin, rapado vamos, qu
e somos hooligans de fútbol.

Luego están los de derechas, o mejor ultraderecha, que son igual de fanáticos pero al revés; unos racistas, otros antiracistas, unos llevan al Che, los otros símbolos fascistas... aunque iguales en apariencia e indumentaria, se distinguen por sus símbolos e ideología.

Otros de los lemas de los grupos de ultra izquierda son "Odiamos el fútbol negocio", también queda bonito, y "éste es un deporte del pueblo", obviando a las empresas que manejan este deporte, empezando por el club en sí. Se contradicen ellos mismos, pues en realidad su pensamiento es bien distinto, que su equipo esté en primera, fiche a los jugadores más caros que pueda, pagan su abono, su última equipación, su bufanda oficial, entradas, días de ayuda al club, viajes, hoteles, y hasta se venden las camisetas de última moda de su grupo-hincha... ¿Odio al "fútbol negocio"?, más bien "amor por la multinacional del fútbol como negocio y sus derivados".

Resulta curioso ésto del "día de ayuda al club". Esto significa "hoy paga to' dios". ¡¡¡Cómo si su club necesitase alguna ayuda!!!, más bien lo que necesita es más pasta para enriquecer aún más a sus jugadores y empresa, para realizar fichajes más caros o, simplemente, aumentar su patrimonio. Me gustaría saber, "que va a ser que no", si los que cuidan el césped o limpian el estadio cobran en la misma proporción que sus jugadores; esos son los que necesitan la verdadera ayuda. Y encima, los "tíos-jeta" dirigentes del fútbol, nos lo presentan como una obra de caridad por nuestro "amado club". Si tú, como socio, le pides algún tipo de ayuda al club, les verás a todos "partirse el culo" de tu situación.

Los gritos, canciones, coros e insultos en el fútbol son de lo más variado. Tengo que reconocer que sale más barato esta terapia de ir a desgañitarse en un partido de fútbol, y descargar así tus tensiones, que un buen psicólogo o psiquiatra, que a muchos de estos hinchas les
hace mucha falta.
Hay insultos de todas clases, da igual si hay menores o no, ésto es fútbol. Están los típicos, los que se acuerdan de la madre de alguno, ya sea arbitro, jugador o hincha rival, los que hacen referencia a la opción sexual, parece "pecado" ser gay en el fútbol (recuerdo todavía aquel grito de ¡¡¡Guti, Guti, Guti, M....on, M....on M....on!!! con sus correspondientes bis... Guti ha demostrado no serlo por motivos evidentes ( y aunque lo fuera, no veo que tendría de malo), menuda chavala que se buscó..., pero a los hinchas les da igual, queda bien la canción).
Otros de los insultos son los racistas. Da igual si en su club juegan catorce negros o mulatos, el color de la piel se convierte en un motivo de insulto y humillación (en cualquier caso intolerable) cuando se trata de los jugadores del equipo rival. Lamentable, ¿verdad?.

¿Os imagináis a estas aficiones en el ciclismo? A ver quién tendría ... para subir un puerto con estos energúmenos liándose a mamporros, por ser de equipos rivales, o insultand
o a los corredores, tirándoles monedas, mecheros y demás objetos a su paso.
O en ajedrez, tenis, gimnasia rítmica... Todo el mundo insultando a los jueces. Cómico, ¿no?.

Estas actitudes también son extensibles a algunos bares que televisan los partidos, te quedas... acoj... cuando ves reñir a determinadas personas por un lance del juego; si es que parece que han ofendido a su familia...


A las administraciones locales, regionales e incluso estatales también les interesa este juego de pseudo-politizar el fútbol, potenciando polémicas políticas publicistas con sus selecciones nacionales, que poco a poco van tratando de que se haga extensible a otros deportes. Recordemos la pelea que mantienen las selecciones de Euskadi y Cataluña, que simplemente tratan de dar publicidad a su nacionalismo por medio de este deporte. Los hinchas, manejados como meras marionetas, también entran en este juego de reivindicación política.


Y es que, todo esto desgraciadamente, aunque reconozca sus beneficios
terapéuticos, también forma parte de este espectáculo.

A día de hoy, el fútbol es un multimillonario negocio, con sectores de afición (no todos, por supuesto) que lo utilizan como una nefasta manera de expresión política, con sectores de radicales fanáticos en sus gradas, amparados por los clubes y por sus correspondientes administraciones, u
nas despreciables actitudes que hacen olvidar lo que debe ser el fútbol, tan solo un DEPORTE más.

Por cierto, me voy corriendo que empieza el Atlhetic...

1 comentario:

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